La necesidad de la Política.

La Política es necesaria. Ahora está muy infravalorada pero siempre necesitamos que alguien coordine, dirija y gestiones los servicios públicos, y lo ideal es que esa o esas personas sean elegidas democráticamente y no impuesta por algún legado o por la fuerza.

Pero hoy no quiero escribir sobre lo necesario que es para todos nosotros la política, si no más bien de quien necesita la política.

Y comenzaré diciendo algo que todos los que me conocen, saben que es lo que pienso:

Yo no necesito la Política y la Política no me necesita a mi.

Gracias a que en su día aprobé una oposición, gracias a que en su día escribí mi futuro tanto en el Ejercito como en la empresa privada, continuando con mis hermanos el duro trabajo de mantener un negocio propio que creó mi padre de la nada, gracias a todo eso, al igual que la Señora Política no me necesita ni nunca me echará de menos, yo la correspondo con los mismo, ni la necesito, ni el día (no se si mañana o dentro de 20 años) que la deje, tampoco la echare de menos.

Aunque la gente no se de cuenta, todo el mundo hace política, en su casa, con su familia, con sus amigos, en su trabajo, porque a todo el mundo le interesa, pero la política activa es otra cosa….. yo comencé mi andadura política cuando peor valoración tenían los políticos en la sociedad, cuando solo se hablaba de Gúrtel, Eres, corrupción…, y cuando además nuestro País estaba en medio de una crisis que asolaba todo y a todos.

¿Por qué?

Pues no lo sé, si os digo la verdad amigos lectores, será que soy “masoca” o que me gustan las metas difíciles, pero algo mal tengo que tener en las neuronas que circulan en mi cabeza cuando teniendo una posición estable, un sueldo digno y una estabilidad económica y familiar bastante correcta, decido dejar todo o casi todo para meterme en un sitio que todo el mundo odia, donde encima no hay presupuestos para hacer cosas como lo hubo antes, y para colmo, en el Partido Político más odiado entre la población. Si, el más odiado insisto, porque la gente odia al PP, pero la gente no odia al Psoe o a IU, simplemente comulga o no con sus ideas, pero no hay odio (a nivel general), pero en el caso del PP, el odio llega hasta el punto de hacer “escrache” en la puerta de algunos de los representantes de este partido, insultarles abiertamente o desearles incluso la muerte por las impersonales redes sociales.

La “locura” llega a su máxima expresión cuando entras en la política y antepones encima el tiempo, mucho más alla de eso denominado altruismo, para estar en tu empresa, con tu familia, con tus amigos por esto de “la política”.

Y me repito la pregunta. ¿Por qué?

Pues yo entiendo que hay algo que llama a muchas personas a realizar tareas para los demás que es eso que algunos llaman “Servicio Público”.

Para mi, la política tiene mucha similitud con el trabajo en organizaciones o asociaciones donde no existe lucro, simplemente existe la dedicación y el tiempo que empleas (algunas veces también tu dinero) para que haya algo en la sociedad, ya sea que haya actividades deportivas, que haya actividades de una hermandad en devoción a una virgen o a un santo, ya sea que haya trabajo para que los demás no pasen hambre, ya sea para hacer actividades para jóvenes, niños o mayores, ya sea para que haya más actividades culturales, etc.

Algunos al leer estas ultimas lineas estareis pensando que como se puede comparar a Caritas con una Asociación Cultural con la Política, pues yo creo que si, mucho más de lo que todo el mundo piensa.

La política no solo son aquellos grandes líderes que llenan portadas de medios escritos o telediarios, la política también son esa gente que en un distrito de una ciudad o en un pueblo, dedican su tiempo a defender algo importante, ya sea un modelo de gestión o simplemente unos valores.

La política no solo son aquellos que tienen una tarjeta de crédito sin límites o esos sueldos extraordinarios pagados por Venezuela o cualquier otro régimen, la política son muchas veces cargos electos públicos que no cobran o cobran muy poco y dedican, como en una asociación, mucho tiempo y algunas veces hasta su dinero en beneficio de sus vecinos.

Cuando la meta es hacer cosas que ayuden a los demás para hacer que este mundo, que ya de por si tiene bastantes desgracias, un poco mejor y aportar tu granito de arena para mejorarlo, dejar de opinar en reuniones familiares o con un café con amigos y ponerte a “hacer”, dejar de criticar y empezar a ser criticado porque eres Tu el que te equivocas y no los demás.

La Política no es eso de venir aquí a ver si te ganas un sueldo “Nescafé” para todo la vida. Es mucho más.

Pero esto se ha “desvirtuao” cuando hay gente que quiere que esto de la política sea su modo de vida, sea tu trabajo. Siguiendo con la similitud de la política y el mundo de las asociaciones, podemos comparar que cuando alguien quiere ayudar en algún colectivo o asociación, lo hace no solo porque le haya aparecido la neurona de la conciencia para hacer algo por los demás (que también), si no porque se alinean varios planetas de su vida tanto a nivel personal, laboral y emocional, para que decida que puede cambiar algo de su tiempo en un sillón viendo telebasura para dedicar algo de su vida a ayudar a los demás. Lo habitual es que en una asociación, hermandad o colectivo, haya relevo de gente que coincide que en ese momento pueden y quieren colaborar, pero esa ayuda no dura siempre y las situaciones personales o laborales cambian haciendo que continuamente haya personas que colaboran y otras que temporalmente dejan de colaborar, hay una continua entrada y salida de personas.

La Política activa debería ser también así. Gente que se le alinean los planetas de su vida y decide dejar de hablar en círculos cercanos sobre porque hacen esto o lo otro esos que salen en la tele, y se sube al carro para tirar o empujar de la vida de todos. Y por lo mismo, debería haber una entrada y salida continua de personas en la vida política española. Cierto es que hay gente nueva, pero también es cierto que hay mucha gente que no se piensa ir, porque han hecho de este, su modo de vida y no saben hacer otra cosa. No saben dar un paso atrás como deberían, porque entre otras cosas, no saben que hacer con su vida si no es en algún cargo publico.

Para muchos esta vocación se ha convertido en un oficio.

Y esto es terrible para los españoles.

Cuando alguien depende de la política para vivir, cuando alguien depende de la política para alimentar a sus hijos, los políticos se convierten en seres muchas veces irracionales, cuan robots, que son capaces de hacerse heridas en los codos para estar el primero y cerca de la cámara, son capaces de desvirtuar sus principios por pisotear al contrario, son capaces de pasar por encima muchas veces incluso de sus ideales (que se supone que son los pilares para estar en política) para asegurarte un sueldo y un sillón.

Cuando esto ya no es algo vocacional, es similar a cuando un profesor, médico, militar o policía tiene su oficio para ganarse el sueldo y no para enseñar, curar o servir a los demás, como os contaba en algún artículo anterior: “De Vocación, Mercenarios Hipócritas”.

Y cuando el político encima es cargo público, en vez de ser “Gestor de lo de todos”, va a anteponer siempre mantenerse en el cargo, su sillón, su sueldo, el pan de su familia, por encima de gestionar lo mejor para todos los demás. Esto que suena tan mal y es tan irritante, es lo que en los últimos meses estamos viendo uno a uno en todos los partidos políticos de España, y si amigo lector, repasas mentalmente uno a uno, desde Cataluña, hasta Andalucía o Madrid, verás que los problemas internos en todos y cada uno de los partidos (incluso de estos de reciente creación) son cada vez mayores, mejor o peor tapados a la opinión pública, pero siempre tienen la misma causa, quedarse para unos con el mejor sillón y para otros no perder su mesa.

Creo que la política española debería premiar la vocación y prohibir legislativamente que esto se convierta en un oficio, con algo tan sencillo como hacer una ley que nos obligue a todos a hacer lo que ha hecho mi Alcalde, Mariano Franco, y que con ello se ha terminado de ganar mi admiración y respeto, que ya lo tenía bien ganado, diciendo eso de “yo voy a estar ocho años y me voy”. Ole por ti Mariano.

La legislación española debería hacer que ningún cargo público estuviera más de doce años (por ejemplo) en el mismo sillón, porque lo que no se haya echo en doce años, es difícil de hacer ya, y con ello haríamos que al menos, los que quieran vivir de esto, no lo hagan en el mismo sillón eternamente, obligándoles a moverse, reinventarse, formarse y actualizarse o bien, a irse a su casa.

Bueno, y entonces, ¿porque uno que dice que no necesita de la política sigue estando en esto?

Estamos porque todavía los codazos y pisotones no me han hecho abandonar esta meta, y aunque sólo llevo 4 años en la política activa, mis coderas protectores y mis zapatos con punta de hierro me han ayudado a aguantar, y aunque puede ser que algún día los que quieren vivir de la política en otros partidos y en el mío propio lo consigan, voy a seguir en el empeño porque la meta sigue estando en el horizonte, ayudar a mejorar mi pueblo, Morata de Tajuña. Tendremos fallos, tendremos aciertos, porque es muy difícil hacer algo que guste a todos, es difícil hacer cosas y no equivocarte, es difícil sin ser experto en tantas cosas que requieren la gestión municipal, hacer algo que alguno de tus vecinos por sus conocimientos o experiencia haría de otra forma mucho mejor, es difícil, y el que piense en la política y en la vida lo sabe todo y nunca se equivoca, probablemente se equivoque desde principio a fin. Todo es superable, y todo es mejorable, aunque bien es cierto que la gente opina y propone mucho (en las tiendas, bares o reuniones) pero luego se compromete poco…

Yo hace cuatro años decidí que dejaba de hablar y opinar sobre como lo hacían los políticos locales y nacionales y di un paso al frente para intentar ser yo el que tomara decisiones, dedicara tiempo y esfuerzo a la política local, sabiendo que la Política no me necesitaba a mi, porque cualquiera puede hacerlo mejor que yo, pero también sabiendo que Yo no necesito vivir de la Política, y eso me da una gran libertad para pensar, opinar y trabajar que son muy confortables.

Yo no necesito la Política y la Política no me necesita a mi.

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