La debilidad de Pedro

No hay una sola persona, ni socialista, ni independentista, ni republicano, que no esté de acuerdo con la afirmación: “Sí Sánchez no necesitara los votos de los independentistas para seguir en Moncloa, no hubiera cedido al chantaje de la amnistía”.

Toda España coincide que el socialismo está pagando un precio muy alto por un chantaje que muchos entendemos indecente y que Sánchez (y que los que le aplauden despacito con la cabeza baja) no hubiera pagado si tuviera los votos suficientes y pensara más en su País, su honor y su responsabilidad que en su rojo trasero.

Hacía alusión hace unos días en la Asamblea de Madrid el portavoz del grupo popular Carlos Díaz-Pache a la comedia el Príncipe de Zamunda, en alusión a las comitivas con las que se movía el Presidente del Gobierno en sus desplazamientos, y eso me hace recordar otra de las escenas de la película que recuerdan este momento que estamos viviendo como son los mantos de pétalos de rosas que iban dejando en el suelo para que Eddie Murphy no pisara el alquitrán, buen símil también de, cómo los sirvientes de Sánchez están destrozando y deshojando el socialismo y su histórico emblema retratado en una flamante rosa roja.

Hoy a esa Rosa marchitada le han arrancado el pétalo del partido de Estado que siempre fue, el pétalo de un partido que fue partícipe de la transición, el pétalo de un partido que amaba España frente a los que la querían desmontar, el pétalo de un partido que ponía por delante a los demócratas frente a los independentistas, el pétalo de un partido que respetaba la justicia, el pétalo de un partido que respetaba la constitución… todos esos pétalos, arrancados de la rosa socialista, están siendo tirados al suelo para que su amado líder Sánchez, pueda pisotearlos sin sonrojarse para permanecer alojado en la suite presidencial de su Waldorf Astoria de la carretera de la Coruña.

Este escenario donde Sánchez vive su aventura principesca a costa de nuestra democracia, en un síntoma claro, además de una incidencia vomitiva, de la debilidad de Pedro.

Debilidad es curiosamente una de los términos castellanos con más sinónimos en nuestro diccionario”, donde viene precedido de palabras tan usadas como flojera, cansancio, endeblez, flaqueza, flojedad, agotamiento, desfallecimiento, decaimiento, enflaquecimiento, inanición, extenuación, descaecimiento, astenia, consunción, falta, culpa, pecado, vicio, inseguridad, inconsistencia…, y cada vez que mis dedos golpean el teclado de cada palabra que escribo, flojera…, culpa…, vicio…, me viene a la cabeza lo bien que se ajustan al actual Presidente del Gobierno de España.

Si nos aceramos a ver las definiciones, debilidad es “la falta de fuerza o energía moral”, la fuerza o la energía que le faltan a Sánchez en votos propios que no le dieron los españoles o la  voluntad de trabajar por nuestra democracia sin acceder a estos chantajes del independentismo rupturista. Debilidad viene también definido como el que tiene “el aspecto de la personalidad de una persona en que se muestra débil, dominado y sin energía o poder de decisión”, porque claramente quien domina o decide el futuro de este país no es Sánchez, si no Rufián, Junts o Bildu. La última definición que leo de debilidad es “la inclinación, afición o cariño excesivo que se siente hacia algo o alguien”, ¿estará encariñado Sánchez con Puigdemont?, esa respuesta ya se la dejo a usted, querido lector, para que su opinión también cuente algo, porque me temo que con lo que nos viene, la opinión de la mayoría de españoles cada vez va a contar menos gracias a la debilidad de Pedro.

Artículo publicado en La Razón el 3 de Noviembre de 2023

https://www.larazon.es/madrid/debilidad-pedro_202311036544550af6ca720001476147.html

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